 |
Campo helado |
Los campos amanecen blancos, como cubiertos con azúcar glas que la noche se
ha encargado de repartir. Pero no es dulce ese azúcar, es frío, es helado.
Mientras tanto algunas plantas se pliegan, como en acto de reverencia a la
estación, al gélido señor. Muchas no volverán a levantarse, esa reverencia les
provocará la muerte. Otras en cambio, aunque les cueste, se recuperarán
como si nada hubiera pasado. Y así, el gélido señor a su dulce paso, marcará
una huella que sólo el sol podrá borrar.
Mientras tanto, las habas han sucumbido al frío, junto a la caléndula, que
hace poco no para de crecer con estupendo aspecto. No sé que pasará con ella,
es la primera vez que la tengo, por lo que sólo me queda esperar y observar. En
cuanto a las habas se recuperarán, si se afectan mucho a veces es bueno
cortarlas, ya que brotarán de nuevo.